domingo, 20 de junio de 2010

AÑO SACERDOTAL: PRECES POR LOS SACERDOTES


Al Santo Padre, el Papa,

dale, Señor, tu corazón de Buen Pastor.

A los Obispos, sucesores de los Apóstoles,

dales solicitud paternal por sus sacerdotes.

A los párrocos y vicarios,

dales acierto y celo pastoral, Señor

A los confesores y directores espirituales,

hazlos instrumentos dóciles de tu Espíritu.

A los sacerdotes que anuncian tu palabra,

que comuniquen espíritu y vida.

A los sacerdotes que trabajan por los jóvenes,

que los acerquen a ti, Señor.

A los sacerdotes que trabajan con los pobres,

haz que te vean y te sirvan en ellos.

A los sacerdotes que atienden a los enfermos,

que muestren el valor del sufrimiento.

A los sacerdotes pobres,

socórrelos, Señor.

A los sacerdotes atados a las cosas,

rómpeles sus cadenas, Señor.

A los sacerdotes enfermos y a los ancianos,

dales fortaleza y esperanza, Señor.

A los sacerdotes tristes o afligidos,

dales alegría y consuelo, Señor.

A los sacerdotes tentados o en crisis,

protégelos y muéstrales tu camino, Señor.

A los sacerdotes calumniados y perseguidos,

defiende su causa, Señor.

A los sacerdotes tibios,

inflámalos, Señor.

A los sacerdotes acomodados,

enséñales a servir y no desear ser servidos.

A los sacerdotes desalentados,

reanímalos, Señor.

A los sacerdotes amargados,

serénalos, Señor.

A los que aspiran al sacerdocio,

dales la perseverancia, Señor.

Que todos los sacerdotes,

sean fieles a Ti y a tu Iglesia, Señor.

Que todos los sacerdotes,

vivan en comunión con su Obispo y el Papa.

Que todos los sacerdotes,

sean uno como Tú y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes,

defiendan la vida, la verdad y la justicia, Señor.

Que todos los sacerdotes, llenos de Ti,

vivan con alegría el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes,

dales tu Espíritu y transfórmalos en Ti, Señor.

A los sacerdotes difuntos,

dales tu paz, Señor.

Para santificarnos con tus sacramentos,

danos, Señor, sacerdotes santos.

Para que el mundo te conozca y crea en ti,

danos, Señor, sacerdotes santos.





De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes que conozco y por quienes he recibido tus gracias;

· El sacerdote que me bautizó.

· El sacerdote que me dio la primera comunión.

· El sacerdote que me casó.

· Los sacerdotes que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia.

· Mi párroco.

· Los sacerdotes en cuyas Misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento.

· Los sacerdotes que me han escuchado, animado, aconsejado, ayudado, orientado o consolado.

· Los sacerdotes que me han transmitido tu palabra y conducido hacia Ti.



Oración a la Santísima Virgen por un sacerdote

Madre nuestra, María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien, en quien y con quien vivimos, hoy te suplico humildemente que intercedas por tu hijo, _____________, sacerdote.

Pídele a Dios Espíritu Santo, encender en el corazón de este sacerdote tuyo el FUEGO DE SU AMOR. Un fuego que le de calor a él primero y luego que la chispa de ese fuego contagie a todos los que se acerquen a él. Un fuego que caliente a los que tengan frío en su corazón, que sea una llama de amor que no se apague nunca, ni de noche ni de día. Que sea un fuego que queme todos los resentimientos, todos los malos recuerdos, todo lo negativo, todo el dolor, toda la falta de amor, todo lo que necesita renovarse.

Y luego que brote de ese mismo corazón un RÍO DE AGUA VIVA, un río que apague primero la sed de este tu siervo, su sed de Dios, su sed del Amor de Dios, su sed por la salvación de las almas.

Y después que sea una fuente de donde las almas puedan encontrar y experimentar el AMOR DE DIOS, su misericordia, su perdón por medio de la absolución de los pecados, a través de las manos de este sacerdote tuyo.

Madre Nuestra, este AMOR, este FUEGO, esta AGUA VIVA, es urgente que Dios le permita a este sacerdote experimentarlos, para su propia paz, alegría y salvación, y para compartirlas con todas las almas que Dios tenga a bien salvar a través de este humilde sacerdote tuyo.

Gracias por tu amor y tus cuidados maternales. Cúbrenos con tu manto y protégenos de todos los males y de las asechanzas del demonio. Sé tú nuestra guía, nuestro lucero, nuestro faro, enséñanos el camino al Cielo donde por medio del amor, la misericordia y el perdón de Dios esperamos gozar por siempre del Amor de Dios, junto contigo por siempre. Amén